domingo, 8 de noviembre de 2009

Señor, ¿que quieres que yo haga?



Saulo, temblando y temeroso, dijo: “Señor, ¿que quieres que yo haga?.  Esta pregunta representa el triunfo del amor de Dios sobre la dureza y obstinación del corazón del hombre y es el mayor Homenaje que podemos dar a Jesus.   Saulo comenzó a vivir una vida nueva.  Desde ese día, la voluntad de Dios se convirtío en su maxima prioridad.  Dejó aun lado su propia agenda y sus planes egoistas y abrazó los propósitos de Jesucristo con todas sus fuerzas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

En lo Secreto, el lugar mas importante



Nosotros podemos cantar muy bonito en la congre.
Nosotros podemos traer al mejor de los predicadores de afuera.

Nosotros podemos hacer muchas cosas externas para el Señor.
Pero la única manera de que nosotros le seamos por pueblo, por renombre, por alabanza y por gloria, es cuando estamos firmemente adheridos a El allí en la intimidad.
Cuando estamos en lo secreto, allí donde nadie nos ve, al Señor le hacemos saber que somos suyos y el Señor nos demuestra que nosotros somos de El.

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL PODER DEL PERDON Y EL AMOR DE DIOS



-Hace unos dias conteste dos preguntas, que para la Gloria de Dios les dejo saber: 
¿Que sientes por tu Padre Celestial y que por tu Padre terrenal? ¿y Cual es la Diferencia?
a lo que respondi:
"A mi Padre Celestial lo amo, 
a mi padre terrenal lo amo, 
la diferencia es que mi padre terrenal nunca me llevo a conocer a mi Padre Celestial, sin embargo mi Padre Celestial me llevo a perdonar y amar a mi padre terrenal". 

*El Amor de Dios transforma Corazones, tu corazón*

jueves, 5 de noviembre de 2009

¿Cómo puedo superar un mal hábito?



Una mala costumbre es usualmente conectada con creencias y actitudes erróneas. No debemos querer cambiar la costumbre solamente porque es vergonzoso, caro, no saludable, o porque nos hace sentir culpable – sino debemos desear el más grande propósito de Dios para que estemos satisfechos. Hasta que tratemos con las creencias erróneas que debilitan nuestra resistencia a la mala costumbre, solamente tendremos éxito limitado en superarlo.
El cristiano debe ver que las malas costumbres son últimamente problemas espirituales. No debemos dudar a llamarlos pecados. Y debemos hacer, que los medios de la santificación descrita en las Escrituras (especialmente en la Palabra de Dios y la oración) son esenciales para superar malas costumbres.

Somos responsables por nuestro propio pecado – incluyendo aquellos pecados que tan fácilmente nos acosan. El hecho que hacemos algo malo habitualmente no nos exime de nuestra responsabilidad. Al contrario, podría empeorar el pecado. Entonces debemos tomar responsabilidad personal por nuestros propios hábitos y no evitar de llamarlos pecado.
Hábitos pecaminosos no son problemas insuperables para el cristiano. Después de todo, el Espíritu Santo mora en nosotros y está obrando a conformarnos más a la imagen de Cristo. ¿Y si Él es con nosotros, quien contra nosotros? (Romanos 8:31) Además, Gálatas 5:16 dice que si andamos “por el Espíritu,… no cumpliréis el deseo de la carne”. Y 1 Corintios 10:13 es una promesa que Dios no nos permitirá ser tentados más de nuestra habilidad. Si usamos los recursos que Dios nos a provisto por medio de Su Espíritu y Su Palabra, podremos atacar cualquier hábito sabiendo que podemos ser victoriosos.

Permítame darle algunas sugerencias prácticas para superar las malas costumbres, los malos hábitos. Espero que le ayuden.

Primeramente, acuérdese que el pecado comienza en la mente. Santiago 1:14-15 compara a una persona cayendo en pecado a un pez o animal que es capturado con cebo. Ve el cebo, lo desea, y es atrapado en el proceso de arrebatarlo. Asimismo, son los pecados que nos atrapan en la mente.
La persona que roba primero piensa en lo que él quiere. Después piensa en un plan para poder tenerlo. Luego que haya conspirado en su mente, se lo lleva. Él hubiera podido parar el pecado en su mente antes que se convirtiera en una acción completa. Es por eso que la Escritura nos manda que renovemos nuestra mentes (Romanos 12:2), a pensar en cosas buenas (Filipenses 4:8), y a meditar en la Palabra (Salmo 1:2).

Derrotar un hábito también requiere un cambio de vida. No debemos hacer provisión para nuestra carne (Romanos 13:14). La persona que quiere dejar de fumar debe tirar todos sus cigarrillos y no comprarlos; la persona luchando con pecado sexual debe deshacerse de todo material sugestivo en su posesión. Evite la compañía de aquellos que tienen el mismo problema (1 Corintios 15:33), y evite los lugares y circunstancias que le tentarían.
Por ultimo, no trate de batallar con el hábito solo. Desarrolle relaciones con cristianos más maduros quienes le animen y le apoyen (Gálatas 6:2). Pase tiempo en oración con ellos. Pídales que le estén preguntando como esta regularmente, y sea honesto cuando falle (Santiago 5:16).

El cambio bíblico no es solamente voltear contra el pecado; es mirar hacia la justicia. La persona que miente debe hablar la verdad (Efesios 4:25). Él que roba debe dejar de robar, debe trabajar y dar a otros (versículo 28); y el que habla palabras que no edifican, debe decir palabra que animan a otros (v. 29). No solo deje de pecar – empiece a hacer lo que es correcto. Las buenas costumbres que construirá reemplazaran las costumbres pecaminosas.

Por: Pedro C.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Humillación de los ricos



El que es rico, en su humillación. Santiago 1:10

Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su “humillación”, como señala el versículo de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.

Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.

Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios.

martes, 3 de noviembre de 2009

Reconociendo la Trampa





Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Santiago 1:14


La tentación no viene de Dios, sino de adentro. El vocablo tentado se empleaba en contextos de cacería para describir animales que se atraen a las trampas, y se emplea seducido para describir pescar con una carnada. Toda persona es tentada cuando la trampa del pecado tiene una carnada que apela a su lujuria. La lujuria de una persona que responde a la seducción de la trampa la atrae engañosamente hasta el punto que es atrapada.

¿Qué nos impulsa tanto hacia la carnada? No es Dios. Y tampoco lo son Satanás, ni sus demonios, ni el sistema malvado del mundo el que nos seduce para que mordamos el anzuelo. Es nuestra naturaleza lujuriosa la que nos impulsa a morderlo. Nuestra carne, nuestra naturaleza caída, tiene un deseo de lo malo.

Desde una perspectiva espiritual, el problema es que, aunque hemos sido redimidos y hemos recibido una nueva naturaleza, tenemos todavía un enemigo dentro. La pasión interior de la carne, no Dios, es la culpable de que seamos tentados a pecar.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El nacimiento del pecado





Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Santiago 1:15


La mayoría de las personas piensan que el pecado es un acto o comportamiento individual. Pero el versículo de hoy dice que el pecado no es un acto; es el resultado de un proceso.

El pecado comienza con deseo, que está relacionado con la emoción. Comienza cuando usted desea sentirse satisfecho al adquirir algo, cuando tiene un anhelo emotivo de poseer algo que ve. Entonces la tentación afecta su mente mediante el engaño. Usted comienza a justificar su derecho a tener lo que desea. Su mente es engañada al creer que la satisfacción de sus deseos satisfará sus necesidades.

Acto seguido, su voluntad comienza a planificar cómo va a obtener lo que quiere, y cuando la lujuria es seducida (como quien dice) por la carnada, queda preñada en el vientre de la voluntad de una persona. Por último, ocurre el acto del pecado.

El saber cómo nace el pecado debiera ayudarlo a huir de la tentación.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Un Golpe mortal a los deseos pecaminosos




Amados hermanos míos, no erréis. Santiago 1:16


¿En qué punto se enfrenta usted al pecado? No en el punto de la conducta, porque entonces es demasiado tarde, sino en el punto del deseo. La persona que puede dominar sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, una persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable.

Tiene que enfrentarse a las emociones lujuriosas si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.

sábado, 31 de octubre de 2009

La Influencia de Un Hombre de Dios



(Extracto de Conferencia)
Por Jim George

Nuestro prójimo mas cercano es nuestra propia esposa. Ella es la principal relación humana de nuestra vida. Un perfecto ejemplo de amor no sacrificial es tener una mala comunicación con ella, no decirle que la amas. Recuerdas como eras cuando eran novios y como te esforzabas? Que ha pasado contigo? Sabes que la comunicación requiere un esfuerzo: no es algo que viene solo.


Se ha calculado que el promedio de conversación de una pareja de hoy es solamente de 15 minutos al día! Cuanto han hablado ustedes hoy? Debemos identificar detalles de nuestra comunicación como el tono de nuestra voz cuando le hablamos a nuestra esposa o le pedimos algo. Talvez sea ofensivo para ella. Revisa bien. Tu eres líder, no dictador.



Escogemos hacer las cosas que consideramos importantes. Cuando no leemos la Biblia estamos decidiendo no pedir ayuda a Dios. Esto es algo que debería aterrarnos.
Orar con tu esposa por los temas de su vida es una forma de liderazgo. Nunca podrás influenciarla si no sabes sobre sus cosas.



1Ped3:7 “Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer...” Igualmente? Porqué Pedro usa esta palabra? Porque lo anterior que él ha dicho es que la mujer debe estar sometida a su marido. Esa parte nos encanta, pero igualmente se nos ordena a nosotros a vivir de manera comprensiva con ellas porque tu mujer es coheredera de la gracia de la vida, y la advertencia de desobedecer esta responsabilidad tuya es muy seria: para que tus oraciones no sean estorbadas.

viernes, 30 de octubre de 2009

pREOcupaCiOnES..!


¿Quieres ahogar tus preocupaciones? Entonces ve y zambúllete en lo más profundo del mar de la contemplacion Cristo; piérdete en su inmensidad; y saldrás de allí como si te levantarás de un lecho de descanso, renovado y fortalecido.

jueves, 29 de octubre de 2009

Tormenta En El Desierto


“ . . . Aún así, medio rechazado y casi exiliado, a Juan (el bautista) no se lo podía ignorar. Él no pasaba desapercibido. Tampoco su discurso.


Juan constituía una verdadera amenaza. Los líderes eclesiásticos se sentían amenazados. La comunidad que seguía a esos líderes se sentía amenazada. Los políticos se sentían intimidados. El gobernante más poderoso se sintió tan amenazado, que mandó a matar a Juan. ¡Pobres! Cuando alguien se siente amenazado de ese modo es porque percibe endeble el suelo en el que se ha parado; le falta seguridad y solidez a lo que cree. Por eso Juan no era bienvenido en la comunidad eclesiástica. No porque fuera un «hereje», sino porque no encontraban «verdad» para argumentar en su contra. Fue por eso que lo mandaron a matar, porque su dedo señalaba el pecado y era capaz de iniciar una revolución en la Iglesia y en el gobierno. ¡Eso es una tormenta!


Un maestro no es problema. Un maestro no constituye un problema mientras se encuentre solo. Pero un maestro con seguidores puede resultar una verdadera amenaza, y más aún cuando dice la verdad. Juan iba en esa dirección. Ya era maestro y ya tenía seguidores; el siguiente paso, pensaban las pobres mentes del liderazgo, era una revolución. Un maestro así representa una tormenta.


Lo llamo «La tormenta» porque la meteorología nos dice que la ley básica de una tormenta es que continúa hasta que el desequilibrio que la provocó se equilibre. Y así era Juan, un tipo desequilibrado y un desestabilizador. La falta de autenticidad en la vida espiritual de las personas lo había desequilibrado provocando que se gestara una tormenta que no cesó hasta que llegó aquel que estabiliza todas las cosas.


Juan tenía corazón de revolucionario. No creas que la nobleza y la actitud gentil eran naturales en su personalidad de espiga punzante. Juan no esperaba a Jesús como cordero inocente, él aguardaba a Jesús como el líder de una revolución política y social. Él pensaba que su primo iba a cambiar las cosas con la espada, no con el corazón. Pero igual Juan cambió las cosas, agitó el ambiente, preparó el terreno para su primito.


Era un extraño personaje nuestro Juan. Nunca pudo ajustarse a las normas populares de un estilo de vida que trocaba la expresión personal por la adaptación a un molde sutilmente impuesto por el liderazgo político y eclesiástico de esos días.
Resultaba fascinante ver a alguien hablando de Dios sin parecerse a las personas que comúnmente hablaban de Dios. Había que verlo. Había que oírlo.


Aún los que se acercaban a oír para luego criticarlo tenían problemas para conciliar el sueño por la noche. Ahora la tormenta los había alcanzado. Sus corazones latían al borde del pecho con el eco de las afiladas palabras que habían acusado a la conciencia de estos sepulcros blanqueados de pulidas apariencias externas y con normas de éxito, desempeño y ejecución.


Juan me recuerda a mi profeta preferido, si acaso se nos permiten preferencias. Dios envía a Ezequiel a dar palabra a Israel. Y le dice repetidamente que lo manda a hablarle a personas que parecen no haber entendido porque su corazón es empedernido. Y Dios, con esa forma tan peculiar que tiene de fluir a través de este profeta original y colorido, le comunica a Ezequiel que no se preocupe, que él sabe que la casa de Israel no lo va a escuchar, pero que lo manda para que sepan que hubo profeta entre ellos.


Y así era Juan. La gente lo escuchaba, pero tenía que ignorarlo. De todos modos no importaba, todos sabían que había profeta entre ellos.


Ojalá que en tu iglesia sepan que estás tú. Ojalá que tus amigos cristianos sepan que estás tú. Tal vez hagan como que no te escuchan, pero sabrán que estuviste ahí.”

Por: J. Zapata

miércoles, 28 de octubre de 2009

El Unico



La médula de todo Cristianismo es nuestra relación con Cristo. La salvación empieza con Él, nuestra santificación progresa con Él, y nuestra glorificación termina con Él. Él es la razón de nuestro ser, y por eso, Él nos es más valioso que nadie o que nada.

 

martes, 27 de octubre de 2009

Dame todas tus mañanas


El Señor se le apareció a Abraham un día y le dio un mandato increíble: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.” (Génesis 12:1).

Qué cosa asombrosa. De repente, Dios escogió a un hombre y le dijo, “Quiero que te levantes y te vayas, dejando todo atrás: tu casa, tus parientes, aún tu país. Quiero enviarte a algún lugar, y te dirigiré por el camino para que llegues allí.”

¿Cómo respondió Abraham a ésta palabra increíble del Señor? “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.” (Hebreos 11:8).

¿Qué estaba haciendo Dios? ¿Por qué buscaría entre las naciones a un hombre, y luego le pediría que lo abandone todo y se vaya en un viaje sin ningún mapa, sin dirección preconcebida, sin saber cual era el destino? Piense en lo que Dios le estaba pidiendo a Abraham. El nunca le mostró cómo iba a alimentar y cuidar de su familia. El no le dijo qué tan lejos tendría que ir ni cuando él llegaría a su destino. El sólo le dijo dos cosas en el principio: “Ve”, y, “Te mostraré el camino”

En esencia, Dios le dijo a Abraham, “Desde éste día en adelante, quiero que me entregues todos tus mañanas. Tú vivirás el resto de tu vida poniendo tu futuro en mis manos, día tras día. Te estoy pidiendo que comprometas tu vida a una promesa que te estoy haciendo a ti, Abraham. Si tú te comprometes a hacer esto, te bendeciré, te guiaré y te dirigiré a un lugar que nunca imaginaste.”

El lugar a donde Dios quería dirigir a Abraham es el lugar donde él quiere llevar a cada miembro del cuerpo de Cristo. Abraham es lo que la Biblia llama un “hombre de modelo”, alguien que sirve como ejemplo de cómo caminar delante del Señor. El ejemplo de Abraham nos muestra lo que es requerido de todos los que buscan agradar a Dios.

No se equivoque, Abraham no era un hombre joven cuando Dios lo llamó a hacer éste compromiso. Probablemente había puesto en marcha planes para proveer para el futuro de su familia, así que debería de estar preocupado sobre muchas consideraciones mientras él sopesaba el llamado de Dios. Sin embargo, Abraham “le creyó a Dios; y (Dios) se lo contó por justicia” (Génesis 15:6)

El Apóstol Pablo nos dice que todos los que creen y confían en Cristo son hijos de Abraham. Y así como Abraham, somos contados como justos por que obedecimos al mismo llamado de confiar todos nuestros mañanas en las manos del Señor.

Por: D.W.

jueves, 8 de octubre de 2009

Mas allá de lo que podamos ver


El Antiguo Testamento está repleto del poder milagroso de Dios, desde el cruce del Mar Rojo, vemos a Dios hablándole a Moisés desde una zarza ardiendo, hasta Elías invocando fuego del cielo. Todos estos milagros fueron instantáneos. La gente involucrada podía ver los milagros que estaban llevándose a cabo, podía sentirlos y estremecerse ante éstos. Y éstos, son los milagros que quisiéramos ver en nuestros días; milagros que causen el asombro y la perplejidad de todos. Queremos que Dios abra los cielos, descienda hacia nuestra situación y arregle las cosas con una explosión de poder celestial.

Pero, gran parte del poder para obrar maravillas que Dios tiene para con su pueblo, viene en la manera que llamamos “milagros progresivos”. Estos milagros son casi imperceptibles al ojo. No vienen acompañados de truenos, rayos o algún mover o cambio visible. Por el contrario, los milagros progresivos, comienzan de manera silenciosa, sin fanfarria, desplegándose lenta pero seguramente, paso a paso.

Ambos tipos de milagro, instantáneos y progresivos, sucedieron en las dos ocasiones en las que Jesús alimentó a las multitudes. Los milagros que Él hizo fueron inmediatos, visibles, fácilmente discernidos por todos los presentes. Pienso en el paralítico con su cuerpo inválido, quien súbitamente tuvo tal cambio físico exterior que pudo correr y saltar. Ese milagro tuvo que haber impactado y dejado perplejos a todos los que lo vieron.

Por otro lado, las alimentaciones que Cristo hizo fueron milagros progresivos. Jesús hizo una simple oración de bendición, sin fuego, truenos o terremotos. Él simplemente partió el pan y tomó los pescados, sin dar una sola señal ni ruido de que se estaba llevando a cabo un milagro. Sin embargo, para poder alimentar a tanta gente, tuvieron que haber partido el pan y los peces miles de veces a lo largo de todo el día. Y cada pedazo de pan y de pescado era parte del milagro.

Así es como Jesús hace muchos de sus milagros en la vida de sus hijos, hoy. Oramos por maravillas instantáneas, visibles, pero a menudo nuestro Señor está trabajando en silencio; logrando para nosotros un milagro, pieza por pieza, pedazo a pedazo. Quizás no podamos oírlo ni tocarlo, pero Él está obrando, dándole forma a nuestra liberación, mas allá de lo que podamos ver.

lunes, 5 de octubre de 2009

Pelea la Buena Batalla de la Fe



La fe constante sencillamente cree que Dios es un Dios soberano y amoroso que suplirá todo lo necesario para comprender la prueba y poder resistirla. Cualquiera que sea la prueba, puede creer que Dios la permitió para su propósito divino y para la madurez espiritual de usted


viernes, 2 de octubre de 2009

La forma de vida que busco esta en mi oracion

En el salmo 27, David le  ruega a Dios a través de una oración urgente. Implora en el verso 7: “Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme”. Su oración está enfocada en un deseo, una ambición, algo que lo ha está consumiendo: “Una cosa he demandado a Jehová” (Salmos 27:4).


David testifica: “Tengo una oración, Señor, una petición. Es mi única meta, la más importante de mi vida, es aquello que deseo. Y lo buscaré con todo mi ser. Este único objetivo me consume”.


¿De qué se trataba esta “cosa” que David deseaba más que nada, aquel objetivo en el cual había fijado su corazón para alcanzarlo? Él nos lo dice: “Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo” (Salmos 27:4).


David había probado todo lo que un hombre pudiera desear en su vida. Conoció las riquezas y la gloria, el poder y la autoridad. Contaba con el respeto, la alabanza y la adulación de los hombres. Dios le había dado Jerusalén como capital de su reino y estaba rodeado de hombres devotos, todos dispuestos a morir por él.


Más que nada, David era un adorador. Él un hombre de alabanza, que daba gracias a Dios por todas sus bendiciones. Él mismo lo testifica, diciendo: “El Señor derramó bendiciones delante de mí”.


David, de hecho estaba dando a entender: “Hay una forma de vivir que ahora busco, un lugar establecido en el Señor que anhela mi alma. Deseo tener una intimidad ininterrumpida con mi Dios”. Esto es lo que David quiso decir cuando oró: “Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo” (Salmos 27:4).

martes, 29 de septiembre de 2009

Habacuc 3:17-18 (Lenguaje actual)


“Aunque el presupuesto nunca esté balanceado 
y el mercado de valores caiga, 
aunque el precio de la comida se vaya hasta las nubes 
y mi hijo nunca se recobre de su enfermedad,
aunque pierda mi trabajo 
y aunque perdamos nuestra casa,
con todo, yo me regocijaré en el Dios de mi salvación.” 
Habacuc 3:17-18 (Lenguaje actual)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Como saber realmente como es Dios

A nivel popular, Dios ha sido –y aún es– concebido como el gran recurso para resolver problemas o salir de situaciones de apuro. Muchos acuden a él cómo se acude al plomero cuando en la casa se produce un escape de agua, a los bomberos cuando hay que sofocar un incendio, o al abogado si se necesita defensa en un juicio. Otros ven en Dios un policía que espía a los seres humanos, un juez inexorable que hará recaer sobre ellos el peso de su justicia. Otros, por el contrario, se imaginan a Dios como un padre senil bonachón, tolerante, que pasa por alto las torpezas y faltas humanas y que al final tendrá misericordia con todos. Estos y otros conceptos parecidos de Dios carecen de base objetiva. Solo podemos saber cómo es Dios si lo contemplamos a la luz de la revelación especial que de si mismo nos ha dejado: la Biblia.
 
Jesus Dijo: el que me ha visto a mi, ha visto al Padre, Yo soy el camino la verdad y la vida, yo soy el buen pastor, yo soy la luz...

Busque por muchos lugares y escuche muchos pensamientos de quien era Dios, pero entonces deje de escuchar las voces de los demas y lo conoci por Su propia boca. Lee las escrituras por que en ellas encontraras a Jesus.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Solo de Jesus la Sangre


La Sangre de Cristo nos limpia de CADA pecado que hayamos cometido y solo a traves de Su sangre es que tenemos comunion con el Padre.

Nosotros en ningun momento debieramos intentar ganarnos el favor de Dios a traves de buenas obras o actos religiosos para asi tener acceso al Padre, pues la Sangre de Jesus es suficiente.

En ocasiones cuando cometemos pecado nos da verguenza acercarnos a Dios, no queremos orar ni leer la biblia, y en ocaciones ni ir a la congregacion a una reunion de oracion, pues nos sentimos indignos, deja te aclaro las cosas: ¡Tu ya eres indigno y siempre lo has sido! todos lo somos, es por eso que Jesus vino y derramo su sangre para que nosotros a traves de su sacrificio pudiesemos entrar en comunion con el Padre.
Los catolicos acen penitencias, los musulmanes hacen muchos ritos, nosotros aveces podriamos llegar a olvidar que la primera vez que nos unimos al Padre fue a traves de la sangre de Cristo, y eso no a cambiado dia a dia de este caminar, solo a traves de lo que Cristo hizo tenemos comunion con el Padre.

No tenemos confianza terrenal, sino solo la sangre de Jesus es suficiente.
Si es suficiente para el Padre lo es para mi.

Volviendo a cuando cometemos pecado, muchas veces somos tentados a hacer buenas obras antes de arrodillarnos a orar o de profundizar en la escritura, pero examinandonos a nosotros mismos... ¿Buscas tener comunion con Dios por la Sangre de Cristo o por tus logros?
Hay quienes no se atreven a orar cuando han tenido un mal dia, donde ni la biblia tocaron en ese dia y en vez de llegar sedientos y necesitados prefieren esperar al siguiente dia para iniciar bien. ¿Esta esta persona confiando en la Sangre o en sus obras?

Despues de todo el valor de la Sangre no a disminuido, ha satisfecho a Dios una vez y para siempre.
Asi que procuremos acercarnos a Dios confiadamente, ante su trono de gracia y reconozcamos que valemos solo por la obra de Cristo en nosotros.
como dice el pastor Enrique Bremer:
Cuando estamos agarrados de la obra de Cristo en la Cruz aplica la doctrina de la gracia, cuando confiamos en nuestras obras aplica la doctrina de Paquita la del Barrio: "Me estas oyendo..."

y no es errado pues inutiles somos sin la Sangre de Cristo.
Confia pues en la obra de la cruz, la sangre derramada te une a Dios, porque separados de Jesus nada podemos hacer para acercarnos al Padre.


Tu Sangre 
habla mejor 
Que todo el clamor
que en esta tierra hay 
Justicia para mí, 
se para a mi favor 
Jesús tu Sangre es 

¿Qué nos puede perdonar? 
¿Qué nos puede completar? 
Sólo de Jesús, 
sólo de Jesús la Sangre 
¿Qué te da otro corazón 
Y te hace amigo de Dios? 
Sólo de Jesús, 
sólo de Jesús la Sangre

Tu Cruz habla del amor 
De Su corazón 
un camino nos abrió 
Me acerco con valor 
Sin confianza terrenal
Jesús tu Sangre es...

Prefiero tener a Jesus

En medio de tantos maestros de la prosperidad material, me llamó la atención esta historia. 
Una madre copió con su puño y letra un poema de Rhea F. Miller con el título "I’d Rather Have Jesus" [Prefiero tener a Jesús]. Luego, dejó esa nota encima del piano. Lo hizo intencionalmente para que su joven hijo la lea, reflexione y decida cambiar el curso de su vida. El joven de 23 años se sentó al piano y encontró la nota. Reconoció rápidamente la letra de su madre. Se percató que era intencional. El joven leyó lo que le parecieron preciosas palabras:

I'd rather have Jesus than men's applause. 
[Prefiero tener a Jesús más que el aplauso de los hombres].
I'd rather be faithful to His dear cause.  
[Prefiero ser fiel a Su amada causa].
 
Estas líneas le hicieron reflexionar acerca de sus propósitos personales y sus planes.
La vida de ese joven cambió de dirección, pues tenía una oferta de NBC. Pero, prefirió cantar música cristiana y componer himnos. Luego se asoció al evangelista Billy Graham.
Aquel joven se llama George Beverly Shea, quien ha cumplido 100 años. George Beverly Shea le compuso música al poema "Prefiero tener a Jesus"

Video :Prefiero tener a Jesús